Y aunque hasta la fecha no se han registrado casos de este padecimiento, es justo en los meses de abril y mayo cuando se incrementa el riesgo de sufrir un golpe de calor por las elevadas temperaturas que se presentan. De acuerdo con los expertos, este padecimiento es la respuesta del organismo a una agresión producida por el calor, su causa puede ser la acción directa y prolongada del sol en el organismo (cabeza); el problema es que si no se trata a tiempo puede ocasionar una deshidratación severa y con ello hasta la muerte, por ello debe identificarse de forma inmediata.
Los primeros síntomas son: presentar piel seca, enrojecida y caliente, boca seca además de un intenso dolor de cabeza. En estos casos lo primero que se recomienda es colocar al paciente en un lugar fresco a la sombra, aflojar la ropa, aplicar paños húmedos en frente y abdomen, si está consciente, darle a beber agua. Sin embargo, si presenta vómito o inconsciencia no suministrarle ningún líquido. No se debe automedicar y es importante acudir a la unidad médica más cercana para estabilizar al paciente.
Las altas temperaturas también pueden provocar agotamiento por calor, que se manifiesta por la falta de reposición de líquidos en personas que realizan actividad física al aire libre sin protección. Cuando esto se produce, lo más importante es beber abundante líquido frío, descansar en un lugar fresco y, si es posible, darse un baño con agua fresca. También se pueden aplicar paños húmedos en la frente y el abdomen.
Recuerde siempre protegerse del sol con gorros, usar ropa ligera y tomar más líquidos que de costumbre y ante cualquier síntoma acudir de inmediato con su médico de confianza quien le administrará el tratamiento más adecuado. Estas precauciones deben observarse con mayor cuidado en niños pequeños y personas mayores, a los que además hay que proporcionar agua regularmente, incluso aunque no la pidan, para evitar deshidratación.

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