Para Gabriel Mendoza Jiménez, director general de esta comisión, a finales de la administración de Lázaro Cárdenas Batel y en el gobierno de Leonel Godoy Rangel, la idea fue concretar un proyecto agrícola muy ambicioso representado en la presa Francisco J. Múgica, que es un reclamo histórico de los habitantes de la región y que podrá satisfacer varias necesidades, sobre todo de módulos de riego de la parte sur de los municipios de Múgica y La Huacana. Pero una vez embalsada el agua, se podrá hacer llegar a Parácuaro y Apatzingán.
La idea es crear esta obra de infraestructura también para proyectos posteriores e integrales, que no sólo se circunscribe a la presa; adicionalmente, se tendrá la tecnificación de riego y la atención de los ejidos, así como la construcción de presas para Tepalcatepec-Aguililla; Maquili, en Aquila y en el Chiquero, de Huetamo.
En el año 2009 se presentará un proyecto de bordos y abrevaderos para las regiones deprimidas de la Tierra Caliente, representadas en Carácuaro, Nocupétaro, Tzitzio, Churumuco y San Lucas, a efecto de que los recursos rindan lo más posible. Adicionalmente, se establecerá un Centro de Desarrollo Agroindustrial en el parque agroindustrial, el cual se incluirá dentro de la atención y el apoyo a los micro y pequeños empresarios de cultivos, para generar oportunidades de desarrollo para los ejidatarios y éstos a su vez desarrollen agroindustrias, no sólo en la producción, sino que también administren estos centros.
Mendoza Jiménez reitera que la idea básica de haber creado esta comisión fue porque se concibe que el agua, al ser un problema mayúsculo en los años venideros, “el Gobierno de Michoacán está obligado a realizar obras que permitan defendernos ante esa crisis que se avecina. Además de reconocer que esta región es la de mayor potencial de desarrollo agrícola y agroindustrial, pero que se ha detenido por décadas porque no se había podido hacer un programa integral de obras y que dadas sus características su tierra tiene un potencial enorme, pero por la falta de agua no se ve”.
Desarrollo Integral. ¿Cómo conjugar el asunto de la inseguridad con el desarrollo?, se le cuestiona, a lo que afirma que “el planteamiento original era ese, precisamente, porque se sabe que las soluciones para los problemas de inseguridad, no sólo deben ser de índole punitivo (a través de castigos y acciones policiales), sino que deben ir acompañados de ofertas de desarrollo, porque lo que le quita sustento y base social a la explosión de la delincuencia desorganizada (quienes delinquen porque no tienen vías para obtener el sustento) esa gran base evoluciona y produce a la delincuencia organizada. Creemos, que con mayor cantidad de desarrollo y opciones de trabajo, vamos a estarle minando a las organizaciones del crimen los posibles asentaderos”.
Señala que “no es casual que sea en esa región donde con más facilidad se han articulado las organizaciones criminales, ilícitas, donde la pobreza, la falta de oportunidades, de comunicaciones, de desarrollo, el poco pavimento y luz eléctrica, conducen a eso. En las ciudades el crimen, más difícil de combatirse también es más difícil de darse, porque hay más ojos que vigilen, más comunicaciones, una cobertura mayor de parte de la sociedad. Así entre mayor desarrollo económico, menos proclividad del crimen”.
Ecología. Si la contaminación del agua se registra de manera alarmante, ¿cómo evitar que se registre en la nueva presa?, se le pregunta y dice que “todo proyecto debe estar visualizado y aprobado en tales condiciones; la presa que se construye cuenta con una autorización muy rigurosa de las partes ambientales”. Y cita como ejemplo el programa que con la UNAM, UMNSH y tecnológicos de la región tienen para reubicar cactáceas en donde la presa va a inundar, acción que también forma parte del proyecto para impactar lo menos posible a la región.
Afirma que la gente está muy entusiasta por esta obra que saben les beneficiará en un futuro, pese a que al principio estaba escéptica, “porque ya estaban cansados de que cada sexenio llegaran los ingenieros a hacer una obra que nunca se iba a hacer”.
Esta presa contará con 100 millones de metros cúbicos, una cortina de 89 metros de alto, está enclavada en un cañón natural, que permitirá embalsar el agua en 7 kilómetros; además, el modelo desarrollado es replicable en el estado y en el país, permite a los gobiernos de los estados crear sus obras de infraestructura de ese tamaño.
Reitera que dadas las condiciones de esta región, esta obra va a ser de un gran impacto, máxime si el estado la ha afrontado en la totalidad. “Es fruto de una decisión y apoyo valiente de dos gobernadores, quienes con total gallardía decidieron construir, a pesar de muchos esfuerzos, una obra que muchos michoacanos necesitan”.
Antecedentes. Ante una problemática compleja caracterizada por la falta de agua, la mala y baja producción, el desempleo, la pobreza, la violencia y la migración, el proyecto es una respuesta transversal, incluyente, sustentable, que genera trabajo y educa para la vida, incorporando a las nuevas generaciones a un modelo integral con certeza de futuro.
El 12 de marzo del año 2008 la presa Francisco J. Múgica inició sus trabajos, se pretende que a mediados del año 2010 esté concluida, se encuentra ubicada en Nueva Italia de Ruiz y beneficiará a los municipios de Múgica y Parácuaro. El costo de esta obra es de mil 500 millones 828 mil 147 pesos, que a poco más de ocho meses de haber iniciado sus trabajos lleva un avance del 35%
En las condiciones actuales de temporal y riego se satisfacen solo el 60% de los requerimientos de agua para cultivos y en meses críticos sólo el 40%. El volumen de agua requerido anual es de 266 millones de metros cúbicos y el volumen de producción anual en toneladas de agua con la finalización del proyecto será de 574 mil toneladas de agua.
Sobre la proyección de riego en hectáreas de forma directa son de 12 mil e indirectas es de 15 mil 800, haciendo un total de 27,800 hectáreas beneficiadas en cultivos de frutales y cítricos, así como a dos mil 370 ejidatarios; se estima sean conservados más de cuatro mil empleos y se generen cerca de diez mil empleos indirectos.
Para garantizar la seguridad de la presa de almacenamiento General Francisco J. Múgica, ante la presencia de avenidas que en exceso se presentan en la temporada de lluvias, cuando la presa está llena, el vertedor de excedencias es la estructura que tiene la función de desalojar de manera eficiente y rápida los volúmenes excedentes. Por ello esta estructura se diseña con una seguridad de casi el 100% de que no será rebasada por incapacidad hidráulica. Literalmente el vertedor de excedencias es la “válvula de seguridad de la presa”, ya que una falla del mismo puede generar una catástrofe de inundación aguas abajo.

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