La primera recomendación es no dejar en ningún momento solos a los niños, siempre deben estar bajo vigilancia de algún adulto que sepa nadar. Procure que nunca queden fuera de su campo de visión mientras estén en el agua, ya que de acuerdo con los especialistas sólo 2.5 cm. de profundidad son suficientes para, que si cae hacia delante, se cubra la nariz y la boca de un niño, impidiéndole respirar. Algo muy importante es asegurarse que los niños que no saben nadar lleven puesto un chaleco salvavidas, adaptado a cada edad, que le permita flotar y mantenga la cabeza del menor fuera del agua.
También hay que tener extremo cuidado con los clavados o zambullidas, ya que si no hay suficiente profundidad se pueden generar lesiones medulares irreversibles al chocar con el fondo. Es necesario seguir las indicaciones del lugar y en el caso de la playa, se recomienda no bañarse en aguas que puedan resultar peligrosas, ya sea por la existencia de corrientes acuáticas o por condiciones climatológicas adversas.
En las albercas esté atento a las señales de seguridad en lo que se refiere al uso de trampolines, palancas o toboganes, así como de las que hacen referencia a la profundidad.
Para evitar golpes o traumatismos en las piscinas, evite que sus hijos jueguen a darse empujones alrededor de la alberca, a saltar el uno por encima del otro, a hundirse, a tirarse "en cadena" por los toboganes, etc., y hacer que respeten las normas de seguridad de las instalaciones. Asimismo, no se debe entrar a nadar si se han ingerido bebidas alcohólicas.
Es importante el uso de algún bloqueador solar para evitar alguna lesión en la piel y en el caso de los más pequeños, no se deben exponer al sol directo, es recomendable usar una playera blanca que lo proteja del sol, así como incrementar el consumo del agua para evitar la deshidratación. Siguiendo estas medidas de precaución podrá disminuir el riesgo de sufrir accidentes y lesiones disfrutando mejor su estancia en playas, balnearios o albercas.

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