Morelia, Mich., 21 de marzo de 2011.- El gobernador Leonel Godoy Rangel y el alcalde Fausto Vallejo Figueroa presidieron la ceremonia conmemorativa del CCV aniversario del natalicio de Benito Juárez, donde el orador oficial, Efraín del Castillo, se pronunció porque todos, servidores públicos o no, honren la memoria del Benemérito de las Américas con el ejemplo.
En la plaza que lleva el nombre del Benemérito de las Américas y ante servidores públicos y liberales, Efraín del Castillo mencionó que la conmemoración se realiza con plena conciencia de lo que significa para México, la figura del abogado oaxaqueño que supo trascender y dejar un legado que hoy, a 205 años de su nacimiento, sigue estando tan vigente como en aquellos años y décadas del siglo XIX.
Afirmó que no es criticable reflexionar sobre los episodios de la vida de esa persona que dejó tras de sí una enorme huella difícil de igualar, “pero nos parece mucho más pertinente recrear sus logros como gobernante y su pensamiento como luchador incansable que hizo de las ideas liberales, una fuente inagotable de inspiración que aún hoy en 2011 sigue moviendo las conciencias de miles de mujeres y hombres nacionalistas de nuestro país”.
Juárez y toda esa pléyade de liberales de la Reforma, como Melchor Ocampo, fueron producto de un gran movimiento mundial que tenía mucho que ver con la Revolución Francesa. Hombres hechos de una madera de extrema dureza –que no rudeza-, los liberales del siglo XIX eran poseedores de una enorme visión de Estado.
Puntualizó que los liberales no están en lucha antagónica e irreductible contra las iglesias. “Nuestros enemigos son la ignorancia, la hipocresía, el fanatismo, la ambición y la injusticia. Contra ellos empuñamos las espadas de la educación, la cultura, el diálogo, la discusión de las ideas y hacemos de la reflexión, un arma formidable para la búsqueda de consensos”.
Por su vigencia y por su aplicación a las actuales circunstancias que campean en nuestro México actual, son de resaltarse los siguientes aspectos de las ideas de Juárez y sus correligionarios: la paz, la honestidad, el honor, la honrosa medianía, el dialoguismo, la tolerancia, la igualdad, la justicia, la perseverancia y el humanismo.
Hoy, dijo, a poco más de dos siglos del nacimiento del Patricio, es claro que la fuerza de las ideas liberales no se ha perdido. Para fortuna de los mexicanos de hoy, ese gran legado se ha transmitido por generaciones a través de varios instrumentos como las propias leyes donde quedaron plasmados conceptos fundamentales como el laicismo, pero también mediante las enseñanzas de maestros y legisladores que desde entonces predican con el ejemplo y con sus vastos conocimientos.
Asimismo, a través de las organizaciones liberales que lejos de olvidar el legado juarista, lo han conservado, rescatado y difundido para beneficio de las presentes y futuras generaciones de mexicanos.
Resaltó que el México de Juárez era un México donde se empezaba a construir la identidad nacional, donde la cosmovisión era diametralmente opuesta y diferente entre los grupos de la población.
“Hoy somos todavía un mosaico pluriétnico, un país poliédrico, producto de un sincretismo cultural, con matices y coincidencias, pero también con marcadas diferencias que poco a poco se han ido zanjando, sin que podamos jactarnos de una conciliación que lamentablemente a veces se antoja imposible”.
Sin estruendos, ni magnificencias, con la mesura que era propia del Presidente Benito Juárez, concluyó haciendo un respetuoso llamado a todos los aquí presentes -seamos o no servidores públicos de cualquiera de los órdenes de gobierno o a quienes aspiren a serlo o a quienes se desempeñan en la educación o en las organizaciones sociales- para mantener vigente el ideario del Abogado de Guelatao, para honrar su memoria con el ejemplo”.
“Para hacer de la honrosa medianía una práctica permanente en el servicio público, para ser congruentes entre nuestro pensar y nuestro actuar, para pugnar por un sistema de justicia que no sólo sea legal, sino también verdadera y auténticamente justo, basando nuestra conducta siempre en valores y en principios, renunciando a las tentaciones de las riquezas vanas y a la acumulación mal habida que denigra al que la comete y agravia a quienes atraviesan por momentos de dificultad y escasez”.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario